Celebrado con gran éxito el 1er Congreso Nacional de Psicología Positiva

SEPP congres


¡AFORO COMPLETO¡, se anunciaba unos días antes de la celebración en El Escorial del 1er Congreso Nacional de Psicología Positiva. Con más de 400 asistentes se han superado todas las expectativas de asistencia de este primer congreso organizado por la SEPP (Sociedad Española de Psicología Positiva), reuniendo a profesionales no sólo de España, sino de otros países Europeos, EEUU y sobre todo de Latinoamérica. Han sido tres días muy intensos, llenos de encuentros emotivos, de enriquecedores intercambios científicos, de compartir experiencias, alegría y optimismo.



Pasados unos días y mientras voy “digiriendo” todo lo que en El Escorial ha pasado, quisiera destacar varios pensamientos:

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El primero es realmente un sentimiento, el de inmenso agradecimiento a la SEPP, a su junta, y especialmente a Carmelo Vazquez y Gonzalo Hervás por el gran esfuerzo que han puesto al servicio de todos, con inmensa generosidad y valentía. Agradecimiento también a toda la organización, a los estudiantes y voluntarios, que además de velar para que todo fuera discurriendo según lo planificado se han ocupado de responder positiva y eficazmente a los múltiples retos que siempre se presentan en este tipo de eventos.


El segundo es que la Psicología Positiva es una “aglutinadora” de gente muy especial,  personas comprometidas que sienten que la transformación de las personas y la sociedad desde la perspectiva de fijarnos en “lo positivo”, viviendo de manera más consciente y plena, es algo que debe ir de la mano del avance honesto y sin prejuicios del conocimiento científico, del análisis riguroso de la realidad, y de la valentía de llevar a cabo experiencias y acciones creativas e innovadoras. La salud, la educación, el arte, la filosofía, las organizaciones, las empresas, las instituciones, los países, todos los ámbitos del  desarrollo humano están siendo examinados bajo la perspectiva de la Psicología Positiva. Esta mirada abierta es la que nos enriquece y posibilita que nos reunamos bajo un mismo techo personas de ámbitos tan diversos, pero que compartimos un lenguaje y una perspectiva común.


El tercero es que la Psicología Positiva tiene sentido, y como ámbito de conocimiento humano trasciende la ciencia para demostrar que no sólo es legítimo sino moralmente imperativo plantearnos como sociedades y comunidades el avance en el conocimiento de aquello que hace que las personas, las organizaciones, las instituciones y los países nos desarrollemos con plenitud, haciendo que nuestras vidas florezcan y se llenen de bienestar.  


Es imposible realizar un resumen en poco espacio de lo que se ha dicho en el congreso, pero si que quiero destacar algunas de las ideas que han aparecido:

-        Carmelo Vázquez, presidente de la SEPP y presidente electo de la IPPA, ha destacado que si bien el punto de mira de la Psicología Positiva es la de estudiar aquello que funciona y nos lleva al bienestar, tenemos que ser conscientes de que el trauma forma parte también de nuestras vidas, y que tras el trauma también podemos salir fortalecidos. Entender qué contribuye a que las personas se transformen y crezcan hacia lo positivo tras el trauma, es decir, los mecanismos del crecimiento post-traumático,  es también de interés para la Psicología Positiva.

-        Marisa Salanova, de la Universitat Jaume I, nos ha hablado de las organizaciones Saludables y Resilientes, en ingles HERO (Helthy and Resilient Organisations). Lo negativo se combate con más positividad, y ello es también cierto en las organizaciones. Las organizaciones saludables hacen esfuerzos sistemáticos  para mejorar la salud psicosocial de las personas mediante actividades e intervenciones sistemáticas. Cultivar las emociones positivas, los valores positivos, fomentar experiencias de flujo, favorecer la espiral positiva, son algunos de los aspectos que contemplan las HERO.

-        Margarita Tarragona, de la Universidad Interamericana en México, nos habla de cómo las intervenciones positivas se pueden injertar en las terapias, explorando lo que es bueno y funciona bien en laspersonas, entendiendo que nos gusta hacer, que hacemos bien, que nos hace disfrutar, nuestros valores, lo que apreciamos, cuáles son nuestras relaciones significativas y nuestras fuentes de apoyo.

-        Antonella delle Fave nos ha destacado la importancia de las diferencias culturales en cómo vivimos las experiencias óptimas y de flujo. Personas de diferentes culturas tienen perspectivas y emociones distintas frente al trabajo, el tiempo de ocio, el tiempo con la familia o el tiempo de estudio. Entender cuáles son estas diferencias es muy importante para no caer en el error de pensar que todas las personas en los diferentes países tienen la misma manera de vivir lo positivo.

-        James Pawlesky, director general de la IPPA y del MAPP de la Universidad de Pensilvania, ha destacado la relación que existe entre las humanidades y la Psicología Positiva. Así, la cultura es importante para el bienestar, pero el bienestar debe también ser un criterio de juicio  en la cultura. Así podemos hablar de arte “positivo”.

-        Enrique Fernández Abascal ha puesto de relieve la relación existente entre las emociones positivas y la salud física. Que las emociones positivas favorecen la salud es algo que queda sumamente corroborado por numerosos estudios. Así las emociones positivas favorecen el buen funcionamiento del sistema cardiovascular, de nuestro sistema inmunológico, de la recuperación frente a la enfermedad, y favorece la longevidad.

-        María Dolores Avia ha presentado de manera brillante las relaciones entre la Psicología y la Psicología Positiva, los puntos de vista de las detractores de esta última, y las aportaciones que está haciendo la Psicología Positiva como ciencia. Para la Dra Avia debemos ser rigurosos y prudentes en los avances de la Psicología Positiva, para no caer en un folclorismo poco fundamentado.


La Psicología Positiva en Educación ha estado también presente en el congreso, presentándose interesantes experiencias del grupo SATI de Zaragoza (Ricardo Arguís y Silvia Hernández, programa Aulas Felices), estudios de sociabilidad, sentido del humor y aceptación entre iguales en educación primaria (Monjas Casares, Mª Inés; Martín Antón, Luis-Jorge y Andrés Andrés, Rosario de la Universidad de Valladolid), Programas de desarrollo socio-emocional (Amodia, Juan ; Palomera, Raquel; Melero Zabal, Mª Ángeles. Universidad de Cantabria),  y Educación Emocional (Cabello, R. de la Universidad de Huelva; Ruiz-Aranda, Desiré, Fernández-Berrocal, Pablo, de la Universidad de Málaga).